Debe tener al menos 18 años para entrar en este sitio web.
Por favor, confirme su edad.
Múltiples opciones de pago ✔️ Envío rápido y discreto ✔️ Atención al cliente de lunes a viernes de 10:00 a 16:00 ✔️ Regalos gratis
¡Envío rápido y discreto!
Envío Gratis € 150+*
La naturaleza ofrece una gran cantidad de sustancias que pueden ayudar a nuestro organismo de diversas maneras. Desde plantas y setas hasta minerales y microbios, muchos de estos compuestos naturales se han utilizado en la medicina tradicional durante siglos. La ciencia está empezando a tomarse cada vez más en serio estas aplicaciones. En este artículo, profundizamos en una serie de compuestos naturales activos, apoyados por los conocimientos actuales de la investigación científica.
Las sustancias activas naturales pueden ayudar al organismo de diversas formas, desde reforzar el sistema inmunitario hasta reducir la inflamación. En este blog descubrirás qué sustancias se han estudiado científicamente, cómo actúan y cuáles son sus posibles beneficios y limitaciones. Tratamos la colina, la curcumina, los adaptógenos y los ácidos grasos omega-3, entre otros. Cada ingrediente se fundamenta en fuentes científicas actualizadas, para que tú, el lector, te hagas una idea de lo que realmente funciona y de lo que no es más que palabrería.

Una dieta alcalina consiste en alimentos con un efecto formador de bases, como verduras, frutas, frutos secos y semillas. Se dice que este tipo de alimentos favorecen el equilibrio ácido-base del organismo y contribuyen a mejorar la salud. La idea subyacente es que un cuerpo acidificado (pH bajo) es proinflamatorio.
Una investigación de Schwalfenberg (2011) muestra que una dieta alcalina puede contribuir a mejorar la salud ósea, en parte reduciendo la pérdida de calcio a través de la orina. No obstante, hay que tener en cuenta que el cuerpo regula con precisión su pH sanguíneo a través de los pulmones y los riñones. Por tanto, es probable que los efectos de la nutrición sean sutiles e indirectos.
La colina es un nutriente esencial que interviene en la estructura celular, el metabolismo de los lípidos y la producción de neurotransmisores como la acetilcolina, entre otros. Si es deficiente, pueden producirse ácidos grasos en el hígado y daños musculares.
Según los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, 2022), la colina también es muy importante para el desarrollo cerebral de los fetos. A pesar de ello, una gran parte de la población no obtiene suficiente colina a través de la dieta.
El resveratrol es un polifenol que se encuentra en la piel de las uvas, las bayas y los cacahuetes. En estudios con animales, el resveratrol ha demostrado ser antioxidante y antiinflamatorio. Además, se asocia con la activación de las sirtuinas (incluida la SIRT1), que pueden contribuir a la renovación celular y al retraso del envejecimiento. Véase, por ejemplo, Zhao et al (2018).
Sin embargo, los estudios clínicos en humanos arrojan resultados contradictorios. Algunos estudios muestran mejoras en la presión arterial y los marcadores metabólicos, mientras que otros no informan de ningún efecto. Importante tener en cuenta: el resveratrol tiene una baja biodisponibilidad y se degrada rápidamente en el cuerpo.

Los adaptógenos son sustancias vegetales que ayudan al organismo a afrontar mejor el estrés físico y mental. Algunos ejemplos son la ashwagandha, la rodiola y el eleuterococo. Estas sustancias actúan sobre el eje HPA (eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal), responsable de la producción de hormonas del estrés como el cortisol.
Según una revisión de Panossian y Wikman (2010), los adaptógenos pueden mejorar el rendimiento cognitivo en condiciones de estrés y reducir la fatiga mental. También se está investigando su acción en relación con el agotamiento y las adicciones, aunque se necesita más investigación clínica.
La curcumina es el principio activo de la cúrcuma (Curcuma longa) y es conocida por sus potentes propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. En estudios de laboratorio y con animales, se ha demostrado que la curcumina inhibe el complejo proinflamatorio NF-κB.
Un estudio de revisión en Foods (2017) muestra que los suplementos de curcumina pueden tener efectos beneficiosos en afecciones como la artritis reumatoide y el síndrome metabólico. Debido a su baja absorción en el organismo, la curcumina suele combinarse con piperina (procedente de la pimienta negra), lo que aumenta significativamente su biodisponibilidad.
Los polifenoles son potentes antioxidantes de origen vegetal que se encuentran en el té, el cacao, el vino tinto, las frutas y las verduras, entre otros. No solamente protegen contra el estrés oxidativo, sino que también tienen un efecto beneficioso sobre el microbioma.
Un estudio reciente publicado en el International Journal of Molecular Sciences (2023) muestra que los polifenoles pueden mejorar la diversidad de las bacterias intestinales y tener efectos antiinflamatorios a través de citocinas como la IL-6 y el TNF-α.
Los ácidos grasos omega-3, como el EPA y el DHA del pescado y el ALA de origen vegetal, son esenciales para las membranas celulares, el desarrollo cerebral y la regulación de los procesos inflamatorios, entre otros. Según la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, los omega-3 pueden reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, favorecer la función cognitiva e inhibir la inflamación.
Hay que tener en cuenta que un desequilibrio entre omega-3 y omega-6 en la dieta puede contribuir a la inflamación crónica. Por lo tanto, es esencial seguir una dieta equilibrada.
Cada una de las sustancias analizadas tiene propiedades únicas que pueden contribuir a mejorar la salud. No obstante, es importante considerarlas como complementos y no como sustitutos de los cuidados habituales. Los efectos y la seguridad de muchas sustancias aún se están investigando. En caso de duda, consulte siempre a un médico o experto.
Descargo de responsabilidad: Este blog únicamente tiene fines informativos y no sustituye al asesoramiento médico. Consulte siempre a un médico o profesional sanitario en caso de problemas de salud. Algunas sustancias pueden tener interacciones con medicamentos o afecciones. Los estudios mencionados son indicativos y no constituyen pruebas concluyentes.